Terremoto en Panamá: los daños y la respuesta internacional

Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá el 9 de octubre, dejando al menos 27 heridos, cientos de edificios dañados y carreteras destruidas. Las autoridades declararon el estado de emergencia y destinaron hasta US$100 millones para financiar las labores de asistencia. Los países vecinos, Costa Rica y Colombia, así como Estados Unidos, Venezuela y diversas agencias de las Naciones Unidas, ofrecieron su apoyo.
Terremoto en Panamá y réplicas
Un fuerte terremoto sacudió Panamá el viernes 9 de octubre de 2026, a las 12:56 p. m., hora local (17:56 UTC). El sismo alcanzó una magnitud de 7,7 en la escala de Richter y tuvo su epicentro al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, en la península de Azuero, provincia central de Herrera, aproximadamente a 196 kilómetros de Ciudad de Panamá.
Poco después, un segundo terremoto de magnitud 6,6 volvió a sacudir el país, seguido de más de 200 réplicas, entre ellas algunas de magnitudes 5,8, 5,5 y 5,2.
El Gobierno de Panamá declaró inmediatamente el estado de emergencia e informó de daños en viviendas, escuelas, hospitales, carreteras y hoteles. Según el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, la medida permitirá destinar de forma inmediata hasta US$100 millones a las labores de asistencia y recuperación, sin superar la meta de déficit fiscal establecida para 2026.
De acuerdo con los primeros informes del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), al menos 27 personas resultaron heridas como consecuencia de los terremotos, mientras que cerca de 900 viviendas y centros educativos públicos sufrieron daños. Hasta el momento, no se han registrado víctimas mortales ni personas oficialmente desaparecidas.
Según el director del SINAPROC, Omar Smith, los daños a la infraestructura se concentran en las provincias centrales de Veraguas, Herrera y Los Santos, sin que se hayan reportado afectaciones en la capital, Ciudad de Panamá.
Entre los edificios afectados se encuentra la iglesia de San Atanasio, ubicada en la provincia de Los Santos y declarada Patrimonio Histórico Nacional en 1938, que se derrumbó a causa del terremoto.
La Autoridad del Canal de Panamá también informó de daños en instalaciones administrativas y en la planta potabilizadora de Monte Esperanza, en la provincia de Colón. Aunque no se han registrado interrupciones ni dificultades en el funcionamiento de esta importante vía marítima internacional, la institución continúa realizando inspecciones técnicas para evaluar posibles afectaciones.
Ayuda internacional para Panamá
UNICEF publicó un comunicado en el que expresó su solidaridad con los niños, adolescentes y familias afectados por el terremoto, y manifestó su disposición a apoyar al Gobierno de Panamá en caso de que solicite asistencia.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia estima que aproximadamente 38.000 personas, entre ellas 8.300 niños, necesitan ayuda humanitaria.
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) informó del envío de dos helicópteros para transportar 900 kilogramos de alimentos destinados a las comunidades afectadas. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que Estados Unidos está al lado de Panamá.
El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, anunció que el Gobierno estadounidense autorizó US$5 millones en asistencia humanitaria.
"Estados Unidos responde cuando se le necesita. Panamá es un amigo cercano y un socio, y estamos aquí para ayudar. Hemos podido aprovechar la presencia del personal que tenemos aquí, en el marco de la cooperación en materia de seguridad del SOUTHCOM, y hemos estado colaborando con recursos como este helicóptero Chinook para transportar suministros, personal y todo tipo de materiales desde Ciudad de Panamá hasta las zonas que más lo necesitan", declaró el embajador Cabrera durante una entrevista concedida el 11 de octubre.
Posteriormente, el diplomático visitó personalmente Soná, Panamá, para supervisar las operaciones de asistencia.
Tras el terremoto, la Embajada de Estados Unidos en Panamá emitió una alerta de desastre en la que advirtió sobre posibles amenazas de tsunami para Costa Rica, El Salvador, Perú, México, Guatemala, Panamá, Nicaragua, Colombia y Ecuador. Sin embargo, ninguna de estas amenazas llegó a confirmarse.
Los movimientos sísmicos registrados en Panamá se sintieron incluso en Colombia, país que sufrió su propio terremoto devastador en agosto de este año, con un saldo de al menos 331 fallecidos.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, expresó su solidaridad con el pueblo y el Gobierno panameños en estos momentos difíciles.
¡Panamá no está sola! Cuenten con el apoyo de la hermana nación de Colombia y con toda nuestra disposición para brindar la ayuda que sea necesaria», escribió De la Espriella en sus redes sociales.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez; la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado; y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, también ofrecieron asistencia.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, visitó varias de las zonas afectadas para entregar ayuda y supervisar las operaciones de emergencia.
“El desastre al que nos enfrentamos es enorme”, afirmó el mandatario.
Mulino también agradeció el respaldo de otros líderes latinoamericanos y señaló que había conversado personalmente con los presidentes de Chile, Uruguay, Perú y Guatemala, entre otros.
Según el boletín más reciente del SINAPROC, hasta el momento se han distribuido 31,5 toneladas de ayuda humanitaria y 240 toneladas de agua en las zonas afectadas.
El terremoto que sacudió Panamá es el quinto sismo de magnitud superior a 7,0 registrado en América Latina durante 2026, después de los dos terremotos consecutivos ocurridos en Venezuela en junio, el registrado en México en julio y el que afectó al occidente de Colombia en agosto.


